¿Quieres que tu empresa sea más innovadora? Hazte con un sofá rojo

Sí, un sofá rojo. A poder ser de piel, resistente a todas las embestidas creativas (ya provengan de un rotulador o de la salsa de un burrito “activa-neuronas”) y con ruedas, porque ya no se concibe mobiliario que no permita la movilidad. Un sofá rojo, sí, como el que se pueden encontrar en las empresas más innovadoras de Silicon Valley. Al menos, en todas las compañías que trabajan con metodología Design Thinking (y que por lo tanto suelen ser las más innovadoras).

No es sólo una moda. No es baladí. La fiebre del sofá rojo (tanto es así que hasta hay un hashtag en twitter para compartir las experiencias corporativas con tu sofá #redcouchluv) tiene su porqué, su razón de ser, así como su historia. Como todas las grandes leyendas de Palo Alto, ésta nació también en un lugar emblemático: la Stanford University’s d.school. El respetado hub de innovación, colaboración y creatividad de Stanford.

 

Un lugar que suscribe y se ha tomado siempre muy en serio las palabras de David Kelley, fundador de la escuela de diseño y la firma de diseño IDEO (padre del Design Thinking): “Independientemente de si se trata de un aula o las oficinas de una compañía de mil millones de dólares, el espacio es algo en lo que pensar; un instrumento para la innovación y la colaboración. El espacio es una herramienta valiosa que puede ayudar a crear colaboraciones profundas y significativas en su trabajo y su vida”.

 

En la d.school de Stanford, cuya filosofía es “todos tenemos la capacidad de ser creativos” y donde las personas usan el diseño para desarrollar su propio potencial creativo, han convertido el Red Couch en el icono de dicha creatividad. En el símbolo del pensamiento creativo. Además de en un prototipo, claro…

 

Lo explica en un artículo de la escuela Charlotte Burgess-Auburn, una de las personas que introdujo este elemento (en su caso un modelo sencillo y económico, el Klippan de IKEA) en las salas de la escuela para dotarle de un sentido multifuncional… y emocional. Por algo su cargo es Diseñador de Experiencias de Corazón (un puesto que, junto con el de Chief Employee Experience Officer CEEO no nos vendría nada mal fomentar por aquí): “En la escuela d.school tratamos de darles a los estudiantes la oportunidad de acceder a un recurso poderoso: su propia confianza creativa. Alentamos a otras personas a crear cambios en sus comunidades y en sus formas de trabajar. Una forma de ayudar a los estudiantes a descubrir su ventaja creativa es sacudir las cosas (…). Los cambios en el entorno de trabajo, como los muebles y los planos del piso, ayudan a empujar a las personas hacia conductas más colaborativas y creativas. El sofá rojo es un brillante recordatorio físico para mantenernos en una mentalidad de diseño. Para nosotros, se ha convertido en un símbolo del pensamiento de diseño”.

 

¿Cuál es la misión de Charlotte? “Usar todo lo que hay en el entorno para crear una cultura optimista, divertida, auténtica y de alto contacto”. Una cultura empresarial creativa y colaborativa, basada en la autoconfianza de las personas. Y en disfrutar del momento y del camino. Principios esenciales de la innovación que, como ya sabemos, no reside en el I+D sino en la transformación organizacional (nueva forma de trabajar propia del S.XXI).

 

El color rojo simboliza de manera universal el poder, la vitalidad y la ambición (bien entendida y aplicada). También se le asocia con la confianza en uno mismo y una actitud optimista ante la vida, ayudándonos a recordar la importancia de poner pasión (corazón) en aquello que hacemos. “Al elegir un sofá rojo – explica Burgess-Auburn- estábamos diciendo: Este lugar necesita energía y vitalidad, y no tenemos miedo de tomar decisiones audaces”. Y, claro está, es además un perfecto prototipo (parte esencial del Design Thinking) en evolución continua con el que experimentar y testar.

 

Video https://vimeo.com/245300476
Red couch: tribute in progress

 

Obviamente, la magia que obra el sofá rojo sólo se produce en aquellos entornos donde se ha cultivado esta mentalidad colaborativa y creativa, al igual que el futbolín o la mesa de pin pón sólo se acaba utilizando en aquellas oficinas donde se entiende el descanso y el juego como parte ineludible y complementaria al trabajo.

 

Si además de potenciar la emoción, pasión y autoestima creativa cuando generamos reuniones alrededor del sofá rojo, buscamos ser una compañía orientada 100% a la innovación desde una filosofía Design Thinking, estos son 7 espacios que tampoco deberían faltar:

 

  1. Taller 7S (7seconds shop)
    Taller en el que las herramientas deben estar siempre a menos de siete segundos… Porque así las ideas se concretan más rápidamente.
  2. Espacio del Proyecto
    Cada proyecto tiene un espacio de uso exclusivo, cerrado o abierto tipo loft, pero personalizado durante el tiempo que dure el trabajo.
  3. Espacio de Diversión

Porque cuanto más alegres estemos, más creatividad generamos.

  1. Espacio Zen

Desconectar en un puff, hamaca, pequeño jardín… Sin descanso, pensamos la mitad de la mitad.

  1. Sala de BrainStorming

Un entorno de exploración y reflexión colectiva, que ayuda a descubrir o analizar soluciones.

  1. Biblioteca

Con libros físicos, digitales. Se trata de acercar el conocimiento en un espacio tranquilo que invite a reflexionar.

  1. Cocina

Lugar donde precisamente se “cocinan” las grandes ideas de manera informal.

 

Una tendencia tan humana ésta, la de crear sociabilizando y disfrutando alrededor de la mesa, que ha dado origen a un nuevo concepto: los SUDS (Slightly Unorganized Design Session). Sesiones de Diseño un Poco Desorganizadas sí, pero 100% enriquecedoras cuando están bien canalizadas.

 

No importa que hablemos de un aula o de la oficina de una empresa de mil millones de dólares… Por fin estamos comprendiendo que la creatividad, como dijo Einstein, es la inteligencia divirtiéndose. #enjoythenewredcouch

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