Si no te gusta lo que lees, dale la vuelta al libro

Un entrevistador que tenía una pierna de madera le dijo a Frank Zappa:

-Con su pelo largo, desde donde estoy sentado, podría ser usted una mujer.

-Desde donde yo estoy sentado, usted podría ser una mesa- respondió Frank Zappa.

No me puede parecer más genial la respuesta, ni interesarme más el trasfondo que contiene esta anécdota. En dos frases queda la mar de claro que vemos la vida como nos da la gana verla, y que aunque no hay ópticas correctas o incorrectas, algunas perspectivas son bastantes previsibles/convencionales mientras que otras “salidas” son brillantes. O no previsibles, o arriesgadas, incluso raras, lo que puede acercarle mucho a uno al estado de brillantez.

Es sólo una anécdota, un flash, una idea, de las muchas que lanza el gran talentsolucionador Paul Arden en su libro “Pienses lo que pienses, piensa lo contrario” (Maeva), y que me ha enamorado nada más verlo. A ver, todo lo que tocaba y construía este publicista (director creativo de Saatchi and Saatchi) siempre ha sido fácil nos removiera por dentro, o que al menos nos impactara e hiciera pensar (recordemos su libro anterior “Usted puede ser lo bueno que quiera ser”, Phaidon). Y eso es justo lo que consigue aquí, presentándonos historias del revés (genialmente ilustradas) que nos regala sin embargo mensajes muy sensatos.

Transcribo uno de sus textos, que acuña todo esto por lo que estamos pasando laboralmente en estos tiempos y porque es un gran guiño para prepararse para el #pow (presfut of work).

QUERER

Querer significa: si lo quiero con suficiente empeño, lo conseguiré.

Conseguir lo que quieres significa tomar las decisiones que hay que tomar para conseguir lo que quieres.

No las decisiones que aquellos que te rodean consideran que deberías tomar.

Tomar la decisión segura es aburrido, predecible y no conduce a nada nuevo.

La decisión incierta te obliga a pensar y a responder como nunca te habías imaginado.

Y esa forma de pensar te conducirá a otros pensamientos, que a su vez te ayudarán a alcanzar lo que quieres.

Empieza por tomar malas decisiones y verás que eso te llevará a un lugar en el que otros sueñan con estar.

Predecible, que no conduce  a nada nuevo. Incertidumbre, que te obliga a ponerte las pilas y actuar.

Es una época en la que la incertidumbre es precisamente el pan con el que desayunamos cada día y cuya tendencia es que irá a más (globalización, nuevas tecnologías, crisis, empleos que desaparecen, nuevos que surgen, movilidad…) pensar de manera predecible -en cuanto que no te lleva a una solución nueva- es anclarse en un pasado imaginario, perderse oportunidades (actuales, pero claramente futuras) y además emocionalmente sufrir y pasarlo francamente mal. El “si quieres resultados distintos no hagas siempre lo mismo” de Albert Einstein va en esta frase de Arden un paso más allá: “si siempre tomas la decisión correcta, la segura, la que toma la mayoría, estarás como todos los demás. Deseando siempre que la vida sea de otra manera”. Sobre todo cuando la seguridad uno ya sólo puede encontrarla dentro de sí mismo, pero es difícil vaya a hallarla en nada extrínseco: el Estado, por ejemplo, hace mucho que dejó de ser papá -si menciono la palabra pensión, el siguiente pensamiento que te viene a la cabeza, ¿te inquieta?- y las empresas están cambiando por su propia supervivencia (unas mejor, otras peor) pero es que aún les queda muchísimo por moldear, con todo lo que eso conlleva en lo que entendemos por estabilidad.

La vida laboral a veces parece (insisto en lo de “parece”) un juego de azar, por lo que no nos queda más remedio que aprender a tirar los dados con confianza, y que no nos asuste el resultado que podamos sacar. Aún mejor, acudo a mi lema, intentemos trucar los dados para que la tirada se incline a nuestro favor. ¿Cómo ? Preparándonos.

No comulgo 100% con la propuesta de Arden de escoger siempre la opción más extravagante (quizá porque aún me queda mucha extravagancia interna por trabajar) pero sí creo es práctico perderle el miedo a arriesgar; y así, de paso, si  “te arriesgan” (despidos, cierres…) no asumirlo como un drama paralizante sino como una liberadora oportunidad. A menudo, perder el miedo comienza con mirar aquello que nos rodea de otra manera, desde otra perspectiva, abriendo la mente además de los ojos, cambiando la óptica, haciendo un 180º. Rompiendo la perspectiva predecible/convencional para transformarla en imaginativa, sorprendente o disruptiva.

Como dice el publicista:

Si no te gusta lo que lees, dale la vuelta al libro.

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